Saber dónde hay o dónde
no hay nutrias es fácil si se buscan sus deyecciones
en ríos, lagunas y costas. Son restos grises o negros,
viscosos y de un olor persistente que recuerda el aceite de
pescado. Sus huellas, de 6 ó 7 centímetros de
largo, pueden mostrar cuatro o cinco dedos. En terreno blanco
marcan las uñas y, raramente, la membrana interdigital.
Descripción
Este mamífero tiene una dependencia
casi absoluta del medio acuático y exige aguas de calidad
y con alimento abundante para poder responder a sus elevadas
necesidades energéticas. Invierte gran parte de su energía
en mantener su temperatura corporal, y por eso ha de pescar
de forma rápida, para que el frío del agua no
le afecte. Tan delicada especie ha sido perseguida históricamente
por el supuesto daño que ocasionaba a la pesca y para
aprovechar su piel. En las décadas de los sesenta y setenta,
sus poblaciones sufrieron un rápido descenso, principalmente
como consecuencia de la alteración humana de los ecosistemas
acuáticos donde se refugia. Aunque en la actualidad vive
una lenta recuperación -el último censo, realizado
entre 1994 y 1995, reflejó datos positivos casi en el
50% de los puntos muestreados-, no debe bajar la guardia ante
las actuaciones previstas en el Plan Hidrológico Natural,
que modificarán muchos de los tramos que aún quedan
salvajes en nuestros ríos.
Habitat
Vive en aguas dulces, costas abrigadas
y estuarios con abundante fauna piscícola y con zonas
lo suficientemente tranquilas para poder instalar su refugio
y su madriguera en la que criar. Su área de campeo
ha de ser grande, porque un solo individuo puede patrullar
por un tramo de 5 a 100 km. de ribera.
Su periodo de celo abarca todo el año, aunque muestra
máximos entre los meses de diciembre y marzo. Las hembras,
tras un periodo de gestación de 62 días, paren
una camada compuesta hasta de cinco crías.
Se alimenta de peces, especialmente anguilas, bogas, truchas
y barbos, aunque de forma ocasional también captura
anfibios, conejos, ratas de agua, aves acuáticas, reptiles,
cangrejos e insectos, y excepcionalmente consume carroña.
Las principales amenazas que se ciernen sobre sus poblaciones
son la contaminación de los ríos por metales
y organoclorados, la degradación de la vegetación
de ribera, la captura en nasas (trampas de peces), y la destrucción
de su hábitat por obras de canalización, dragados
y grandes