El asno doméstico es un ungulado
perisodactilo, grupo que comprende los caballos, los rinocerontes
y los tapires, de los cuales en Europa no existen ejemplares
verdaderamente salvajes. Pertenece a la familia de los équidos
(F. Equidae), que están caracterizados por tener un único
dedo, con una ancha pezuña en cada extremidad.
El burro deriva del asno salvaje del Norte de Africa (Equus
africanus). Generalmente es empleado como animal de carga
en el Sur de Europa. También viven muchos burros en
Irlanda, donde fueron introducidos desde España a cambio
de caballos durante la guerra napoleónica.
Comparados con los caballos, los burros son pequeños,
tienen orejas largas, una crin erecta y diversas tonalidades
y espesura de pelo.
Descripción
El asno andalu-cordobés, procedente
del Equus asinus somalensis, originario de Egipto, e influido
por el Equus asinus taeniopus y que se introdujo en la Península
por el Norte de Africa, fue introducido en Andalucía
hace más de tres mil años. Son individuos de gran
alzada tanto en machos (160 cm) como en hembras (150 cm). De
conformación armónica y robusta, presentan un
perfil subconvexo, el cuello musculoso, la cruz alta y enjuta,
el tronco cilíndrico y grupa redondeada. La capa característica
es la torda clara (rucio), rodada y el pelo fino, suave y corto.
Habitat
El temperamento es tranquilo y
apacible, y dispone de una notable energía y gran resistencia.
Está muy aclimatado al calor y la escasez de agua.
Se adaptó sin problemas al clima caluroso andaluz
y se crió en dos zonas : Córdoba y la región
delimitada por el Guadalquivir y el Guajaroz y las localidades
de Genil y Baena. La Sierra de Cazorla y Jaén desarrollaron
posteriormente la cria de este asno.
Fue pieza clave en las explotaciones cerealistas y olivareras
de estas regiones al emplearse formando recuas para el transporte.
También ha sido utilizado como padre de la mula, animal
más usado en la tracción. Los únicos
asnos andaluces de raza pura censados son del servicio de
Remonta de la Jefatura de Cria Caballar. Sin embargo, sin
censar, puede que lleguen al centenar los ejemplares puros.