La fiesta conocida como ‘Los escobazos’.
Su origen se remonta al S. VII cuando los cabreros bajaban
de la sierra a sus casas para celebrar esta fiesta con sus
familias.
La tradición cuenta que como no había
iluminación cogían ramas de un arbusto que se
llama ‘escobera’ que arde con facilidad y con
ella fabricaban laboriosas antorchas, que se conocen con el
nombre de escobones. Su realización consiste en unir
ramas de las escoberas secas y atarlas con cuerdas para que
no se deshagan.
Y se cree que en la exaltación del reencuentro manifestaban
su alegría dándose golpes entre ellos con los
escobones encendidos. Cuando oscurece el día y llega
la noche, comienza la fiesta. Los muchachos encienden los
escobones, que en breves instantes producen fuertes llamaradas.
La sorpresa del visitante aumentará cuando vea como
esos mismos muchachos comienzan a pegarse con los escobones
encendidos. Los más osados recorren con sus escobones
la Plaza de un extremo a otro, andando literalmente entre
las llamas.