El gamo es un cérvido de tamaño muy inferior al del venado y ligeramente superior al del corzo. De todos ellos es el más vinculado a áreas abiertas de pastizal. Al igual que el resto de los cérvidos españoles, machos y hembras presentan un notorio dimorfismo sexual.
Los machos son más corpulentos, hasta 1 m de cruz y 40 a 90 kg de peso, luciendo una cuerna muy característica y aplanada a modo de pala, que renuevan anualmente y aumenta de tamaño con la edad. Los ejemplares de entre uno y dos años presentan dos únicas varas y la pala no empieza a formarse hasta el segundo año de edad, desarrollándose por completo a los cuatro o cinco años.
El conejo de campo tiene un pelaje espeso y lanudo, pardo pálido a gris sobre el dorso y blanquecino en su vientre. Su cabeza es redonda y sus ojos grandes y marrones.
Se caracteriza sobre todo por sus largas orejas, de hasta 7 cm (más cortas que las de la liebre común). Su cola es muy corta y carece de una mancha negra en el dorso que sí posee la liebre, y cuyo color blanco se distingue fácilmente cuando el conejo huye.
Las patas anteriores son más cortas que las posteriores. No presenta dimorfismo sexual.
Las largas orejas, los grandes ojos, el fino olfato y las largas patas caracterizan a la liebre como un animal de huida.
Cuando se le molesta, suele agazaparse en alguna depresión, con las orejas plegadas.
Alimentación: Cereales y bellotas, pero también otros frutos silvestres y semillas.
Hábitats: Monte bravío.