El Castillo de Medellín
es un soberbio ejemplar de defensa militar evolucionado durante
largos siglos. Está asentado sobre un alto cerro que
domina la ciudad y el río Guadiana.
Es de origen musulmán,
del siglo X, época de la que se conserva el magnífico
aljibe de dos naves. Tras la reconquista cristiana en 1234
por Fernando III paso a diversas manos y durante los siglos
XIV y XV (sobre todo durante la segunda mitad) perteneció
a los Portocarrero que acometen obras típicas de las
fortalezas del final de la edad media, como torrecillas soportadas
por ménsulas escalonadas en redondo, arcos conopiales,
etc.
Su estructura es rectangular con una muralla transversal
que lo divide interiormente en dos mitades. Destaca sus cuatro
puertas de diferentes épocas (gótico, renacimiento...)
y las dos torres principales que sirven para su articulación.
Exteriormente quedan restos de una antemuralla.