El castillo de Alburquerque
es otro imponente castillo pacense construido en los siglos
altomedievales aunque muy modificado por don Álvaro
de Luna, Maestre de la Orden de Santiago y Condestable de
Castilla, quien acomete entre 1445 y 1453 la construcción
de varios elementos significativos.
Su imponente torre del homenaje está muy bien conservada
y tiene varios pisos abovedados. A esta torre se accede por
un puente de arco ojival.
Otra de las particularidades de este castillo es la presencia
en su interior de la iglesia de Santa María la Mayor
del Castillo, templo románico de transición
con tres naves cubiertas por bóveda de cañón
y soportes de pilares con columnas.