Viene marcada por la acusada diferencia de las
dos vertientes: la cara norte mas fría y húmeda
se contrapone a la Sur: templada y seca.
Las tierras de las Villuercas conforman un macizo montañoso
situado entre los ríos Tajo y Guadiana con un eje principal
este-oeste y un importante ramal que va hacia el norte.
Esta ultima tiene un fuerte desnivel que baja
casi en picado desde los 1600 m. del pico Villuerca hasta
los 400. Por el contrario la altura media en la cara norte
supera ampliamente los 800 m. La presencia de afila-das cumbres
de cuarcita marcan el paisaje montañoso que se rellena
de tierras pardas en las que la pizarra deja paso a las arenosas
rañas de cotas inferiores. Mención especial
merece la Sierra de San Cristóbal, única presencia
granítica en la zona.
Se sube desde Guadalupe en una apasionante ascensión
en la que se impondrán numerosas paradas de observación:
increíble ver las montañas desde lo alto, impresionante
las rapaces volando debajo nuestra.. El perfecto estar para
sentirte parte de un mundo que va mucho mas allá de
nosotros mismos.
Majestuosa cumbre que llega a los 1600 metros.
Seña de identidad para estos pueblos. Desde su altura
se domina buena parte de la submeseta sur de España.
Las montañas parecen mas pequeñas y el cielo
casi se puede tocar con las manos.
Actualmente esta ocupado por una base militar
en deshuso, lugar ideal para múltiples actividades
turísticas y medioambientales, sería una importante
Base para el Desarrollo Turísco de las Villuercas.
Las crestas parecen que rasgan el cielo. Las nubes se rascan
el vientre mientras resbala otra roca que se acaba de caer.
Tres Valles en uve cerrada, kilómetros
y kilómetros de desfiladeros inacabales; común
a todos son contínuas corrientes de aguas cristalinas;
los ríos nombran los Valles: Vieja, Almonte y Sta.
Lucía.
De sur a norte y en paralelo forman un entramado
montañoso de difícil paso, carreteras sinuosas,
algunos tramos incluso ponen los pelos de punta: detrás
de cada curva siempre nos aguardan paisajes de una belleza
sin par en el resto de Extremadura.
En la vertiente sur también podemos encontrar
afiladas cumbres, valles igualmente cerrados pero en una desordenada
disposición norte-sur formando un vaso relleno por
las aguas de la presa del Cancho del Fresno
La Cabeza del Aguila llega a los 1006 metros, de fuerte desnivel
en la cara sur y sin embargo, por al Norte se extienden unas
formaciones montañosas de considerable altitud y perfiles
suaves.
El roble y el castaño llena las cumbres
que separan el Tajo y Guadiana, donde se dan las mayores alturas;
tierras muy fértiles donde la espesura hace imposible
el caminar.
Después de una transición de alcornoques
salpicados de pinos llega la encina que se hara reina extendiéndose
por kilómetros de auténtica selva virgen.
Hacia el este la pizarra compite con la cuarzita;
en la cuenca del río Guadalupejo el monte es duro,
las pendientes pronunciadas y la disposición de los
valles bastante compleja. Dehesas donde las especies vejetales
y animales encuentran acomodo para la vida, perdidas entre
el monte de la Brama y la sierra Palomera.
Las Dehesas de Logrosán y las Mesas de
Alía ocupan la presierra villuerquina; entre los 400
y 500 metros, tierras llanas de apacible estar, sosegados
animales entre las verdes praderas. Se convive en una armonía
equilibra estares y asienta los espíritus.
Casi todo el año corren los regatos,
los grandes ríos s cruzan serpenteando las dehesas,
los pantanos ponen la nota azul en el paisaje.
Entre las sierras de Altamira y del Cervales
se extiende un profundo y alargado valle flanqueado por dos
sierras cuyas cotas superan los 1300 metros. Reserva natural
en la que campean libremente multitud de mamíferos
y rapaces, aquí se mantienen ecosistemas con especies
de millones de años de antigüedad. Incluso los
fósiles de especies marinas aparecen por todas partes.
Dos venas corren por este valle: el río
Guadarranque y su afluente, el Guadarranquejo, ambos de corrientes
perennes, aseguran la vida .
Son los primeras aguas extremeñas
que aumentan los caudales del Guadiana.