Zona de Especial Protección para las
Aves "Sierras de Villuercas e Ibores",
Esta denominación surge a raíz de la Directiva
Aves (79/409/CEE), a través de la cual se pretende
conservar las poblaciones de nuestra comarca entre las que
destacan: la Cigüeña Negra, el Halcón Abejero,
Milano Real, Alimoche, Buitre Leonado, Aguilas Culebrera,
Real, Perdicera, Calzada, Gavilán, Halcón Peregrino,
Buho Real.
Las Villuercas encierran las últimas
esencias del Paraiso Perdido. Ecosistemas ya inexistentes
en la mayor parte de España y Europa, lugares donde
la Naturaleza ha sido y es el único protagonita de
su presente y futuro.
Un Templo de la Naturaleza con inmensos bosques
de castaños y robles en las alta montaña, hábitat
de especies salvajes que buscan su sustento también
en el fruto de los alcornoques de las cotas medias y en la
base hermosas dehesas de encinas donde la vaca retinta y el
guarro negro pastan entre cientos de cigüeñas
que merodean charcas y pantanos.
Extremadura. En las Villuercas hay grandes extensiones
en las zonas inmediatas a las grandes montañas. Es
uno de los ecosistemas mas protegidos por la abundante vida
que se desarrolla a la sombra de las encinas, el único
que puede soportar no sin dificultad los extremos que conllevan
los calores veraniegos.
Las aves encuentran aquí residencia estaciónal
o parada obligatoria en los largas migraciones. Destacan las
cigüeñas por su número y por notoriedad,
las Grullas. En las zonas mas escondidas podemos encontrarnos
con algun ciervo, pero lo habitual es el correteo de conejos
y perdices entre las retamas. Pequeños roedores de
campo o javalíes que bajan de las montañas para
mezclarse entre los ganados.
Los nuevos pantanos han llevado a la creación
de formas de vida desconocidos en Extremadura hasta los inicios
de las grandes obras del Plan Badajoz. Los embalses de las
Villuercas se pueden considerar como de mediana o baja capacidad.
Existen dos tipos: Los situados en las tierras bajas, en las
cuencas de los grandes ríos comarcales y los que están
entre los ricos de la alta montaña.
Entre los primeros destacan el de los Cerros
y el Cubilar, ambos en Logrosán. La pesca de la carpa
y la tenca es muy abundante. Son lugares apropiados para activades
turísticas: paseos en barca, piraguas, submarinismo.En
la alta montaña tenemos la Presa del Cancho de Fresno
en Cañamero y la Presa de Sta. Lucía en Cabañas,
de imponente presencia, pantanos entre los riscos, en los
que las actividades acuáticas se pueden combinar con
las de montaña.
Hay un gran número de cursos de agua
que nacen en las altas sierras y evolucionan hacia los dos
grandes ríos de la región extremeña,
el Tajo y el Guadiana.
Los frondosos bosques de alisos, fresnos, sauces
y chopos, son enriquecidos con un estrato herbáceo
y arbustivo intenso. La fauna existente en estos ecosistemas
es del tipo de ictiofauna y hepertofauna fundamentalmente,
aunque gran número de mamíferos y aves utilizan
las riberas como punto de paso o como abrevadero.
Estas masas de agua y vegetación, son
los hábitats idóneos de una gran número
de especies vegetales y animales, a la vez que son un corredor
natural de biodiversidad.
Son importantes las riberas de los ríos
Almonte, Guadalupejo, Guadarranque, Ruecas, Garganta de Santa
Lucía y Viejas.
A partir de los 600 metros empiezan los habitats
mas salvajes. Primero los alcornocales, pronto e monte empieza
a cerrarse entre robles y castaños. Donde no hay árboles,
las retamas llenan la tierra de jaras, brezos y tomillos principalmente.
La fauna aquí es también feroz.
Lo intrincado del terreno permite que se conserven importantes
especies cinegéticas como el ciervo, o y el corzo,
también abundan los javalíes cuya huellas son
fácilmente reconocibles por todas partes.
Existen curiosidades como las Loreras. Árboles
superviventes de la época de los dinosaurios. Estos
bosquetes están, situados en los barrancos de montaña
y en las apreturas de los ríos y arroyos, sobre sustrato
silíceo, hay una especie singular, el loro (Prunus
lusitanica), árbol de poco porte y hojas grandes, verdes
y lampiñas, que tiene un sorprendente parecido a las
del laurel.
Las sierras están conformadas por altas
crestas cuarcíticas en las que existen unas duras condiciones
climáticas, lo que limita un poco la existencia de
una gran diversidad de especies, sin embargo esta limitación
hace que las existentes sean las mejor catalogadas en cuanto
a conservación.
Aparecen salpicadas de multitud de especies
arbóreas y en su base el bosque dominante es el rebollar,
constituyendo uno de los mejores de Extremadura en cuanto
a extensión. Este ecosistema está presente en
toda la comarca.En los cortados de estas sierras se pueden
observar un gran número de nidos de buitres negros
y leonados, alimoches y la cigüeña negra, a la
vez que especies como el enebro y el piorno cenizo encuentran
aquí su óptimo equilibrio ecológico.