Febrero
nos trae la fiesta de La Candelaria, en Madrigal de la Vera,
y la romería de San Blas en Gargüera. El mayordomo
pide chorizos por las casas, que luego subasta a la puerta de
la ermita, al igual que las andas.
El
Pero-Palo declara de interés turístico que tiene
por marco Villanueva. Un supuesto facineroso está representado
por un muñeco de trapo con cabeza de madera, al que
pasean durante tres días por las calles, acompañado
del tamborilero y de las coplas "peropaleras". El
martes se reúne la "justicia popular" y lo
condenan a muerte, sentencia que se cumplirá tras el
Ofertorio de las Calabazas y la jura de bandera.
El Domingo de Resurrección Plasencia
organiza unos recuperados festivales taurinos.
La Semana Santa verata alcanza su cenit la noche
del Jueves Santo con el recorrido que por las calles de Valverde
de la Vera realizan los empalaos.
Entre los festejos creados más recientemente
en la comarca destaca el Martes Mayor placentino.
Fiesta de los escobazos en Jarandilla, auténtica
batalla campal con escobas ardiendo.
EL cancionero de la comarca es un excelente
compendio de tradición y de cultura oral. Sirvan como
ejemplos La loba parda, La Ausencia, Diego Gil y las múltiples
versiones de la Serrana de la Vera. Por otro lado, estamos
en una de las zonas peninsulares en donde las caciones toreras
encuentran su máxima expresión tanto por la
diversidad temática como por la popularidad de que
gozan.
La tradición oral se manifiesta en toda
su magnitud en el cúmulo de leyendas que se prodigan
en la comarca. El relato mítico de ICARO y Dédalo
encuentra su correspondiente en Plasencia.
La leyenda fantástica toma tintes dendrolátricos
en Yuste donde se dice que la noche de la muerte de Carlos
V floreció una azucena en su ventana.