Unos de los rasgos definidores es su
arquitectura popular, de gran uniformidad en toda la comarca
y fuertemente condicionada por los elemento físicos
y biológicos del paisaje.
La vivienda presenta uniformidad en el aspecto
volumétrico. La casa verata se incluye dentro del tipo
conocido como de entramado de madera. Su distribución
responde a una doble funcionalidad de vivienda y de lugar
relacionado con las actividades agrícolas y ganaderas.
Por lo general consta de tres o cuatro niveles.
En la planta baja se ubica el zaguán que comunica con
las cuadras, zahúrdas y gallineros, casi siempre situados
en un nivel ligeramente inferior, y con la bodega.
Como pavimento de todo este conjunto se emplean
grandes losas de piedra. La mampostería de granito
es el material mas utilizado en los muros de la planta baja.
Por unas escaleras que parten del zaguán se llega al
primer piso, donde se encuentran los dormitorios y el vasar.
Entre el piso y el zaguán puede aparecer
una entreplanta con funciones de bodega. Un segundo piso acoge
una cocina sin más ventilación que la propia
tejavana. Sobre el hogar no suele faltar el emparrillado de
madera para el ahumado de la chacina.
A su lado se encuentra el desván utilizado
como secadero de frutas y tabaco, despensa, granero o tendedero.
Por lo que atañe a las construcciones auxiliares merecen
especial atención los cerraderos de ganados, en los
que se patentiza el recuerdo de los castros celtas.