El Valle del Jerte ha sido históricamente
el paso natural de Extremadura a Castilla. Tierras
de trashumancia, todavía se emplea el Camino
Real para conducir al ganado en su viaje a los pastos
de verano.
El nombre le viene del árabe
Xerit, que puede significar angosto o cristalino.
En el Valle del Jerte encontramos dos
tipos de la arquitectura
serrana: La casa de piedra y la de entramado de madera.
La primera se halla perfectamente representada
en los núcleos de mayor altitud, como es el
caso de Piornal, trascendiendo a algunos pueblos de
la ladera occidental de los montes de Tras la Sierra.
En su construcción se utiliza la mampostería
y la madera.
Cabezuela, Jerte, Navaconcejo y Tornavacas
pueden considerarse núcleos representativos
de la arquitectura de entramado. Además en
estos pueblos hay una amplia presencia de carpintería
artesanal.
Son dos las Catedrales que encontramos
en Plasencia:
La Catedral Vieja, llamada de Santa
María, se construyó entre los siglos
XIII y XIV, de estilo románico, por entre otros,
Juan Francés.
Su portón románico,
bajo el rosetón, deja paso al interior, donde
encontramos, el altar mayor, la nave del evangelio,
de estilo barroco, la nave de la epístola y
la Capilla de San Pablo lo que antes era la Sala Capitular,
donde destaca su cúpula bizantina. La Virgen
policromada con el niño en los brazos data
del el siglo XIII.
En La Catedral Nueva, trabajaron Enrique
Egas, quien confeccionó los primeros planos
de la Catedral, y arquitectos como Juan de Alava y
Francisco de Colonia, Alonso de Covarrubias, Pedro
de Ibarra, Rodrigo Gil de Ontañón y
Diego de Siloé, todos famosos por sus grandes
creaciones de la época: el Alcázar de
Toledo, la Catedral de Granada... Su construcción
comenzó a finales del siglo XV.