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ETNOGRAFÍA
Tierra cargada de historia, sobre
la que se asentaron tribus prehistóricas,
como lo atestiguan: la Cueva de Maltravieso, en Cáceres,
que constituye una de las mejores muestras del arte paleolítico
y los numerosos dólmenos que existen en toda la región,
sobre todo, en la zona de Valencia de Alcántara y que constituyen
el mayor exponente de la cultura neolítica.
Las más diversas civilizaciones
han dejado sus huellas:
De los Tartesos
y Celtas, aún perviven algunos castros y otras incipientes
construcciones.
Los romanos,
cuya influencia favoreció el desarrollo de todo el territorio,
fundaron ciudades estratégicas, como Cáparra, de la
que aún se conserva si famoso arco; construyeron puentes,
como el de Alcántara; calzadas, como la Vía de la
Plata y gran cantidad de restos que se conservan en los museos.
La presencia árabe
se pone de manifiesto, tanto en sus construcciones: alcazabas, castillos
y murallas, como en las viejas tradiciones artesanales de toda la
provincia. También los judios dejaron su huella, juderías,
como la de Hervás, enriquecen el patrimonio cultural e histórico
de muchos pueblos y ciudades de la provincia.
El poder de la nobleza y el clero
queda reflejado en la gran cantidad de palacios, conventos, catedrales,
ermitas y multitud de construcciones pétreas a lo largo de
su geografía.
Con la Edad
Moderna, llegan los grandes descubrimientos y Trujillo se
convierte en madre de conquistadores como Pizarro, Orellano, Nuflo
de Chaves... que contribuyeron a la expasión y el conocimiento
de los valores extremeños.
En la actualidad, los pueblos
y ciudades de Cáceres miran hacia el futuro sin olvidar su
historia, recuerdo vivo de su pasado y empuje constante de la voluntad
que anima a sus gentes.
PATRIMONIO
La riqueza monumental de la provincia
se plasma en sus principales ciudades. Adentrarse en sus cascos
antiguos y pasear por sus calles, ofrece la posibilidad, al viajero,
de transportarse a la época medieval, pareciendo que el tiempo
se ha detenido. Sus calles estrechas y la estructura de sus casas,
recuerdan que en ellas convivieron árabes, judios y cristianos.
CÁCERES,
capital dos veces milenaria, Patrimonio de la Humanidad, monumental
y humana, ciudad turística y de congresos, se asienta sobre
un paisaje abierto y ondulado. La Ciudad Monumental, es uno de los
conjuntos más puros y mejor conservados de Europa. Dentro
de sus murallas almohades encontramos gran cantidad de palacios,
iglesias, torres, arcos y señoriales mansiones que nos transportan
a la Edad Media.
Esta zona se encuentra perfectamente
diferenciada de la ciudad moderna, con aires de capital, edificios
funcionales, zonas ajardinadas y deportivas, hoteles y numerosos
restaurantes. Recorrer Cáceres es sumergirse en las ricas
raices del pasado y disfrutar del presente.
TRUJILLO,
coronado por un pequeño cerro donde se asienta el castillo
árabe del siglo X, afamada cuna de conquistadores, tiene,
además, un gran valor monumental, reconocido en su declaración
como "Conjunto Histórico Artístico".
La Plaza Mayor, muestra orgullosa
una estatua ecuestre de Pizarro. Palacios, conventos e iglesias
se disputan un merecido protagonismo dentro de su recinto amurallado,
que aún conserva las puertas que daban acceso al mismo.
Hoy, Trujillo es una ciudad tranquila,
de indudable atractivo turístico, punto clave y encrucijada
de caminos y comunicacions en la alta Extremadura.
PLASENCIA,
conocida como la "Perla del Jerte", ciudad episcopal,
y declarada "Conjunto Histórico Artístico".
De origen romano, disputada por
almohades y cristianos, conserva su aire de ciudad fortificada,
con poderosas murallas árabes, calles estrechas, adarves,
pasadizos, puentes, palacios, iglesias y ermitas, destacando, sobre
todos ellos, la Catedral Nueva, el mayor edificio religioso de toda
la Comunidad Autónoma.
La ciudad se muestra al viajero,
en la actualidad, como un lugar sorprendente que invita a pasear
por sus calles y descubrir sus impresionantes monumentos o sus recoletas
callejuelas perdidas que guardan, aún, sun condición
medieval.
CORIA,
Conjunto Histórico Artístico, cuyo origen se remonta
a tiempos de los celtas, conserva "El Puente sin Río",
construido en 1518, testigo mudo de los caprichos de la naturaleza.
Ya al entrar, el viajero, puede
admirar el gran cerco de sus murallas construidas en el Bajo Imperio,
y dentro de la ciudad, el Castillo, la Alhóndiga, la Carcel
real, el Palacio de los Duques de Alba... Y reflejando su imponente
mole en las aguas del Alagón, la Catedral, valioso ejemplar
gótico renacentista, con decoración plateresca. Su
plaza mayor y sus calles, aguardan expectantes, cada año,
la llegada del toro de San Juan.
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