El castillo de Eljas es el monumento más representativo
de dicha localidad.
Emplazado en una
pequeña elevación, tuvo una importante relevancia
durante la Encomienda de Alcántara por ser una de las
más potentes fortalezas de la zona. El estado de la
fortaleza se conoce en 3 períodos concretos por las
descripciones manuscritas del "Libro de Visitas de la
orden de Alcántara": en 1561, 1619 y 1816.
En 1561,se describe cómo el castillo
tenía dos cinturones amurallados paralelos donde se
encontraba la gran Torre del Homenaje. Al primer recinto se
accedía por una puerta flanqueada por dos torres, y
al segundo por otra puerta ubicada enfrente de la primera.
Ambas comunicaban con sendos patios donde se encontraban las
caballerizas y la casa del portero.
El centro del fuerte estaba rodeado de dependencias
como las bodegas, cocina, caballerizas, alojamiento de tropas
y panera además de hallarse la Torre del Homenaje,
de forma prismática, a base de cantería y con
mazmorras en los sótanos.
Según el informe de 1619, se describe
una tercera barbacana o recinto exterior, en el que se abría
una puerta de la que partía el camino a Valverde del
Fresno y otra que comunicaba hacia la villa de Eljas.
Por entonces, el castillo ya contaba con aljibe
y capilla. Y por último, en 1816 se indica cómo
se le añaden nuevos recursos defensivos como el foso
y garitas. En la actualidad, restan tan sólo dos torreones,
uno prismático y otro circular, y parte del recinto
principal.
En el circular, de sillería, aún
se aprecia una garita (deteriorada). Disponía un sótano
que hizo de mazmorra. La otra torre, la prismática,
también de sillería, estaba organizada en dos
pisos y al igual que la anterior poseía un sótano
que realizaba las funciones de mazmorra.
La historia del Castillo de Eljas va muy unida
al pasado de la villa: sin documentos que lo demuestren, la
primitiva fortaleza posiblemente fuera de origen árabe
(finales del siglo IX). Pertenecía al grupo de sistemas
defensivos de la Transierra occidental junto a Trevejo, Salvallón,
Rapapelo y las fortificaciones más meridionales de
Milana, Coria, Bernardo, Benavente, Peñafiel y Godos.
En 1212 Alfonso IX lo entregó a la ciudad
de Coria, decisión que respetaron también Fernando
III y Alfonso X. Hacia el 1474, el caballero Fernán
Centeno tomó el castillo por su negativa al maestrazgo
de Alcántara que pretendía Alonso de Monroy.
Las guerras con Portugal afectaron al castillo durante el
siglo XVII. Intervinieron en reformas efectuadas los arquitectos
Pedro de Ybarra y Juan Bravo. A finales
del siglo XVIII comienza la decadencia del Castillo de Eljas.