Los pueblos del valle inician sus fiestas a
principio de año. Son las fiestas de San
Antón y San Blas y aparecen ligadas a cultos
y ritos propios de pueblos ganaderos y agricultores.
El pueblo con un folklore más rico, unido
a la tradición ganadera
y a su carácter fronterizo es La Garganta, donde la
figura del tamborilero ha quedado ligada a la literatura de
la mano de Sánchez Ferlosio.
Hervás, por su parte, conserva en su
folklore y gastronomía rasgos de la presencia sefardí
como la fiesta de Sefaraa.
En la comarca del Valle del Ambroz se dan cita
un gran número de fiestas populares y tradiciones que
mantienen viva la llama de las costumbres de los antepasados
y la memoria de lo que fue y lo que permanece.
Entre estas costumbres están las "las
chiquitías" o "los calvotes" , se celebra
el día de Todos los Santos, y es costumbre salir a
pasar el día en el campo con la familia y amigos, y
asar castañas. También existe otra costumbre
en torno a los Santos, que reúnen en este día
a los que fueron habitantes de Granadilla y a los de los alrededores,
para honrar a sus muertos pero que en el pasado fue una fiesta
infantil en la que se obsequiaba a los niños con los
frutos del otoño: granadas, membrillos, castañas,
etc.
Las salidas al campo se realizan también
el Domingo de Semana Santa, " para tomar el hornazo",
acompañándolo de bollos de leche y nueces.
Los Conversos es el nombre genérico en
el que se integran diversas acciones de dinamización
social y cultural, que durante tres meses al año, y
a partir de un acontecimiento histórico local (las
visicitudes sufridas por los hervasenses de orígen
hebreo tras el Edicto de Expulsión dictado por los
Reyes Católicos en 1492) culminan en diversas "expresiones
teatrales" y "actividades complementarias",
que interpretadas por los propios vecinos de Hervás,
se convierten en un foco de atracción tuístico
- cultural.